Un módulo apagado o de otro tono
Un cuadro negro, o uno que se ve más rojo, más verde o más opaco que el resto.
Mantenimiento · Pantallas LED
Póliza anual con una visita cada tres meses: limpieza, revisión eléctrica, ajuste de color y revisión de módulos y estructura. Primero revisamos tu pantalla; después te decimos qué póliza le conviene y cuánto cuesta.
¿Te suena?
Y casi siempre avisa. Lo caro es atenderla cuando ya se nota desde la calle o cuando el proveedor que te la vendió ya no contesta.
Un cuadro negro, o uno que se ve más rojo, más verde o más opaco que el resto.
Suelen ser una fuente de poder, una tarjeta o un cable de datos, y crecen si no se atienden.
Quién la vendió ya no responde, no hay respaldo de la configuración y nadie sabe qué controlador tiene.
Qué hacemos en cada visita
La misma rutina cada tres meses. Cada reporte se compara con el anterior, para ver qué pieza viene fallando antes de que se apague.
Patrones de blanco, rojo, verde, azul y gris para encontrar píxeles muertos, módulos de otro tono, líneas y parpadeo. Queda fotografiado.
El frente en seco, con brocha suave y aire a baja presión: nada de líquidos sobre los LED. Por detrás, polvo de fuentes, tarjetas, ventiladores y filtros.
Voltaje de entrada y tierra física, salida de las fuentes, reapriete de conexiones y temperatura de fuentes y tarjetas con termómetro infrarrojo.
Cambiamos lo dañado y reajustamos el mapeo en el controlador. La mano de obra va incluida; la pieza se cobra aparte.
Ajuste de brillo y balance de blancos por gabinete, para que no se noten parches. En las pólizas Integral y Prioritaria, además, calibración con cámara una vez al año.
Estado del procesador, horarios de encendido, brillo automático y un respaldo de la configuración, para que tu pantalla no vuelva a quedarse huérfana.
Revisión visual de anclajes, tornillería, alineación de gabinetes y óxido. En exterior, sellos, juntas, puertas traseras y drenaje.
Fotos de antes y después, mediciones, qué piezas vienen fallando y qué refacciones conviene tener de reserva.
Cuatro pólizas
Las tres primeras incluyen las cuatro visitas al año y cambian en lo que pasa entre visita y visita; la cuarta se arma contigo. El precio de cada una sale del diagnóstico de tu pantalla.
Para quien quiere su pantalla cuidada y sin sorpresas.
Para la pantalla que trabaja todos los días: templos, plazas, fachadas comerciales.
Para gobierno, transmisiones y espacios donde una pantalla apagada es un problema público.
Para varias pantallas, sedes en distintas ciudades o una operación que no cabe en las otras tres. La armamos contigo después del diagnóstico.
Los tiempos corren desde que confirmamos la falla contigo, y son de llegada: la reparación depende de que la pieza esté disponible. Contestamos toda solicitud en menos de 24 horas hábiles.
Cómo empieza
No firmamos nada sobre un equipo que no hemos visto. Puede ser de una marca que ya no existe, tener módulos descontinuados o estar mal instalado, y eso cambia lo que se puede prometer.
Con la inspección remota: la pantalla encendida, la parte de atrás, la etiqueta de un módulo y el controlador. Sin costo.
Un técnico revisa la pantalla funcionando. El diagnóstico tiene costo, y si contratas la póliza se descuenta completo.
Qué cubre, qué no y cuánto cuesta, según lo que encontramos. Si tu pantalla ya no tiene arreglo razonable, te lo decimos ahí.
Desde el principio
Para que nada de esto aparezca después en letra chica.
La póliza cubre visitas, revisión y mano de obra. Los módulos, fuentes, tarjetas o cables que haya que cambiar se cotizan cuando hacen falta.
Hay que pedirla al fabricante o conseguir una compatible. Por eso te recomendamos tener módulos de reserva.
Y te proponemos una salida: cambiar un bloque completo para que el color quede parejo, en lugar de un parche que se nota.
Si la instalación tiene un riesgo, como un anclaje flojo o una conexión sin tierra, se corrige antes de la póliza.
Y te cotizamos el reemplazo o la ampliación, aprovechando la estructura y el cableado que sigan en buen estado.
Ciudad de México, Estado de México, Monterrey, Guadalajara y Cancún. Fuera de esas plazas también vamos, con viáticos.
Preguntas frecuentes
Si falta algo, escríbenos por WhatsApp y te lo respondemos sin compromiso.
Sí, y para eso está pensada la póliza. Antes de firmar revisamos la pantalla: la marca, el estado de los módulos, el controlador y cómo quedó instalada. Si encontramos algo que no tiene arreglo razonable o un riesgo de seguridad, te lo decimos antes de cobrarte una póliza.
Las refacciones. La póliza cubre las visitas, la revisión y la mano de obra; los módulos, fuentes, tarjetas o cables que haya que cambiar se cotizan aparte cuando hacen falta. Tampoco cubre daños por golpes, agua, vandalismo o variaciones de voltaje, ni el cálculo estructural si la estructura necesita rehacerse.
Depende de la medida de la pantalla, de si es interior o exterior, de la marca y de cómo está hoy. Por eso no publicamos una tarifa: primero revisamos tu pantalla con fotos y después en sitio. El diagnóstico en sitio tiene costo, y si contratas la póliza se descuenta completo.
Contestamos tu solicitud en menos de 24 horas hábiles. Con póliza Esencial o Integral, la visita por falla es en 2 días hábiles en Ciudad de México y Estado de México, y de 3 a 5 días hábiles en Monterrey, Guadalajara y Cancún. Con póliza Prioritaria es en 24 horas en Ciudad de México y Estado de México, y en 48 horas en las otras tres plazas. La reparación depende de que la pieza esté disponible.
Te lo decimos con el diagnóstico en la mano, sin venderte una póliza que no va a servir. Si conviene reemplazarla o ampliarla, te cotizamos el proyecto completo, y la estructura o el cableado que sigan en buen estado se pueden aprovechar.
Solicita tu diagnóstico
Con tus datos de contacto ya podemos llamarte. Si puedes, mándanos fotos con la inspección remota: con eso el técnico llega sabiendo qué buscar.
Respuesta personalizada en menos de 24 horas hábiles.
La póliza cubre visitas, revisión y mano de obra; las refacciones se cotizan aparte. Atendemos también pantallas que no compraste con nosotros.